octubre 23, 2005

Cuenta perdida y perdida sin tenerte en cuenta

De nuevo he leído tu mensaje en mi memoria y me encuentro con que en realidad eres el que llega a negociar con mis sentimientos, cual adorno en mesa de centro, con todo el derecho que te doy de acariciarlos, estrujarlos, manosearlos, cogerlos o dejarlos cuando se te venga en gana, ya qué, siempre están ahí reposando en la ansiedad de ver abrirse la puerta con tu entrada triunfal en donde solamente te acercas a sobar el lomo de la mascota que se conforma con nada.

Y yo que me creía supergirl de tu cuento violettero, cuando hoy me desperté y te miré en el fondo de mi espejo para encontrar tu alma libre en un espacio ajeno y mi alma atada a tu universo.

Cursilerías de un mundo rosa que no dejó de existir y sin embargo siguió creciendo y creyendo en sus historias de Disney y de princesas encantadas hasta el momento en que probó el crudo sabor de la realidad gris y tuvo que correr la cortina sin creérsela del todo.

¿Te acuerdas que una vez estaba en una encrucijada, donde todo lo que se veía en el camino era una neblina que no me dejaba decidir por dónde irme? Y ahora resulta que una vez que la densidad ha huido con mis nervios de acero, me tropiezo con un bosque cerrado de espinas y de nuevo estoy sola, sin amores rotos ni posibles rompecabezas para armar.
Pongo mi ojo en la mirilla y aterrada estoy de abrir la puerta para salir a vivir en un mundo que no me pertenece, al que yo no debiera vivir.

Hasta esta distancia lejana puedo oler que estás cansado de mi enfermedad incierta, que más te hubiera valido no conocerme porque de todas maneras nunca convino la compañía de quien se vuelve una lapa a tu espíritu y de quien se autoproclama gemela de una vida que sólo fue ilusoria.

Tu mente febril se voltea rápidamente hacia mares nuevos y vidas nuevas y alzando las velas huyes de prisa de esta isla de mounstros creados por mi imaginación, en donde pudiste haber muerto de desesperación y calentura. Eres el nuevo Ulyses.

Ya no jures que me quieres o que alguna vez pudiste amarme porque este vaso está más derramado que el Niágara y al dique resquebrajado de mi cordura no le falta mucho para reventar.

Me consuela pensar en una forma fácil de huir, en donde tú nunca vuelvas a sentir remordimientos por mí y no te doblegues ante mis chantajes, porque de todas maneras si yo te importara tanto como el más espantoso de tus versos, habrías ido a rescatarme de este fango.

Ya no llevo las cuentas de mi días y sin tí, sólo sé que mi cuenta está perdida.

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somebody please kill me... (A. Sandler)
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3 comentarios:

mujer imagen dijo...

sabes me agrada..este relato metrae a la memoria-guardando las difenrencias- un aspecto de mi vida un tanto lejano...
tu estilo es directo a la emoción, no quieres entrar en lo circundante....has leïdo a María Luisa Bombal?

-gracias por invitarme ...

mujer imagen dijo...

ah! me olvidaba, puedes leer mi blog cuando lo desees...trataré de ser tan "fertil" como tu ser de mariachi?.....:)

un saludo lírico

atte
Veronica

Drama queen dijo...

Gracias Vero,
Definitivamente lo mío es directo a la emoción, no me salen muchas cosas buenas en otro estilo, pero buscaré la autora que me recomiendas.

Leeré tu blog y no te preocupes por lo que te tardes en escribir! siempre sale hasta que la musa (o el muso) nos inspiran.

saludos :)
SS